viernes, 25 de marzo de 2011

Amo los domingos

Una amiga me decía, eres una de las pocas personas que le gustan los domingos, mas bien la gente se deprime en domingo. Me impresionó este comentario porque para mí, domingo es sinónimo de felicidad por un sin fin de cosas.

Para mí un domingo tiene muchos significados, amor, comida, diversión, familia, tiempo, relajarse, Dios...El fin de semana como descanso es realmente el domingo porque el sábado haces todo lo que no hiciste en la semana por los mil y un compromiso diario como estudio, trabajo, reuniones, ese día es el día de pagos, de los mandados, del tráfico, filas, salón de belleza, stresssssssssssss.

Desde pequeña los domingos son totalmente familiares, el olor a espagueti, salsa fresca de tomate "Mamy Lely's homemade receipe", la familia reunida, lotería, bingos, pelear con mis hermanos, (antes) oír a mi papá quejarse porque su comida estaba tarde, mis sobrinos corriendo por toda la casa, gritando.

El domingo es el único día que tengo para pararme tarde, sin apuros me hago mi desayuno y empiezo a leerme la prensa de canto a rabo, tomarme mi taza de café y jugar con facebook. (Es una mañana de domingo normal perfecta). Al mediodía llegan mis hermanos y se sientan a ver juegos o repetir mil veces los cuentos de cuando estaban chicos, que siempre dan risa, sin importar cuantas veces los escuches. Los niños corriendo, desatrampando el cuarto de la computadora de Titi, pero ¡QUE CARAJO! son niños. La tarde es tranquila, descansar, leer un libro, ir al cine y Misa.

¿Cómo es posible que me deprima, o no me gusten los domingos? Pero es que MIS DOMINGOS SON SENCILLAMENTE PERFECTOS.

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