domingo, 22 de mayo de 2011

La Bendición de ser "Tía"

Ser tía es todo una "Bendición de Dios". Mis sobrinos son lo mas especial que yo tengo, y no solo los de mis hermanos y de mi hermana, también cuento a los hijos de mis primos.
 
Ser tía es una tarea importante en la vida de los niños, a mí en lo personal me encanta ser tía porque puedo ser la amiga, la mamá transitoria, la confidente, la alcahueta, la divertida y la admirada.

No es mi trabajo regañar, sino ALCAHUETEAR, consentir y desordenar. Puedo ir a ver peliculas que tanto me gusta con mis sobrinos, puedo regresar a mi niñez en segundos y portarme mal. Nadie se va a enterar o a nadie le va a importar. Puedes comer pizza con papitas, hamburguesa con helado y pop corn  con soda, sin que nadie se preocupe por la dieta. Me puedo sentar como quiero y decir lo que sea.

Les puedo llamar la atención pero lo mejor es que son niños ajenos y a los dos segundos empieza el relajo de nuevo como si nada hubiera pasado, porque mi trabajo no es ser la dura, la mala y la que cria. 
 
Los mas lindo de estar rodeada de niños es que uno, como adulto, aprende algo cada vez que escucha una conversación de niños. Es increíble cómo me enseñan cosas de vida y me dan catédra de tecnología. 
 
Pero saben, ¿qué es lo mejor? Son mis sobrinos, me puedo portar mal con ellos y si se portan muy mal, los puedo devolver.  
 
Ser tía es una bendición que la madre desea, porque la tía hace el trabajo de madre temporal alcahueta y luego los devuelve. 
 
Ser tía tiene una sola desventaja, que uno gasta de MAS porque mi trabajo es malcriar no educar. Adoro cada segundo que estoy con mis sobrinos porque inyectan adrenalina a mi día, me dan ánimo y juventud.


Titi



domingo, 15 de mayo de 2011

Las compras, ¿fruición femenina o también, masculina?

No logro entender si mi amor por las compras es fruición o enfermedad. 

Hablo de fruición porque cuando estoy de compras se me olvida la realidad, para adentrarme a la producción, en cantidades industriales, de endorfinas. Las compras me hacen olvidar dolor, preocupación, tristeza, guerra, mal humor y realidad. Me transportan a mi mundo de fantasía de Disney, donde las princesas todo lo tienen o todo lo pueden comprar y no padecen de preocupación alguna.

Tampoco es que tenga pasión por comprar todo lo que vea, soy muy selectiva en el tipo de producto. Podría decir que cuando voy a un centro comercial donde existe infinidad de tiendas, siempre termino en las de zapatos y/o carteras y libros. 

Por ejemplo,  padezco de una reacción imán con los zapatos, me llaman. Los escucho, alto y claro, cuando camino por los pasillos de las tiendas. Aquí es dónde me pregunto: ¿será que es una enfermedad?, ¿me estoy volviendo loca?, ¿escucho voces?, ¿me llaman?.

Será una locura que piense: "Y si ya compré los zapatos, ¿por qué no hacer el esfuerzo de buscar la cartera que combine?". Debo admitir que nunca me combino los zapatos con la cartera que compré. En mi diaria realidad, uso la cartera mas grande que tengo hasta que se rompa, para pasar a la siguiente que tengo guardada.

Ni hablar de los libros, entrar a una librería es un peligro para mí, quedo embelesada inmediatamente con el olor a nuevo de sus hojas, con sus colores y portadas. Me los quiero llevar todos. Con los libros, estoy en recuperación, gracias a mi Kindle que me permite evitar las librerías fisicamente.

Pero debo admitirles, que dentro de mi locura y pasión, aunque me encanten los zapatos, carteras y libros, no me pone de mal humor ir a una tienda, aunque no sea de zapatos, carteras o libros.

Me decian unos amigos (me refiero al hombre macho, masculino),  que comprar no los sacaba del estrés diario o de las preocupaciones, ellos creen que las compras tienen que ver con el género femenino. Pero están totalmente equivocados.

Al hombre también le encanta comprar, aunque no sea definido como: "un loco por las compras". Pueden pasar horas en las tiendas escogiendo música y videojuegos, accesorio de carros, o el último utensilio tecnológico del mercado. 

A las mujeres les gusta comprar cosas de moda. como ropa, accesorios, perfume, maquillaje y  joyas. A los hombres les encanta comprar artilugios, aunque hay algunos que les gusta comprar también cosas de moda, accesorios y perfumes. ¿Y qué me dicen de los relojes?. 

Las compras no tienen un objetivo específico. Para comprar y desechufarse de la realidad, perderse del diario vivir, no hay género, raza o religión.

No sé si lo mío sea una enfermedad, pero si me causa tanto placer, que siga el padecimiento.


lunes, 9 de mayo de 2011

Desenchufarse… del estrés

En estos días he trabajado un par de horas de más.  Puedo asegurar que más de lo normal y he llegado a la casa gateando. Sí, porque el pensar, redactar  y buscar soluciones diarias desgasta más que correr una maratón. Sin contar la escucha de problemas. Aunque mi mamá me dice todo el tiempo que “¿CANSADA DE QUE?” Si te la pasas en una oficina, mas cansada estoy yo. Cada uno mide su cansancio diferente y el mío es aterradoramente desgastante pero encantador.

En mi caso he tenido hasta pesadillas porque me llevo el trabajo a la casa, en mi mente…Se parece tanto a los ejercicios, que mi cabeza queda despierta, aunque mi cuerpo no de más. Como un metabolismo acelerado que no te deja bajar revoluciones. Me refiero a llegar muerta del cansancio pero con la cabeza enchufada al trabajo y al estrés diario sin poder conciliar sueño enseguida. El estrés lo padecemos los que nos conectamos con lo que hacemos. Al conectarnos con lo que hacemos, lo vivimos hasta dormidos.

El martes en la noche tuve pesadillas, así que casi no dormí y llegue al trabajo mas estresada de lo que me había ido en la noche del día anterior. El miércoles fuimos a comer las hamburguesas de “Puerta de Tierra” con algunos compañeros de trabajo. Justo y necesario, por la semana que estábamos llevando. Aparte de que un compañero se regresaba a su país, llamémosle “EL CHILENO”, a quien voy a extrañar mucho por sus interesantes temas de conversación y su conocimiento en lo que hace y en lo que no, aparte del corazón tan grande que tiene, pero no me voy a poner melancólica con temas rosas. 

En fin, pensé que era una buena idea para desenchufarme y dormir mejor. Pero me salió mal,  porque comer hamburguesas a las 10:00 p.m. no ayuda a dormir plácidamente, sería ayuda a tener más pesadillas y pesadez toda la noche y al día siguiente. Hago salvedad  de que no importa si son las mejores hamburguesas de Panamá. A esa hora el daño está hecho con lo que comas.

El jueves después de salir del trabajo, que ya íbamos casi gateando,  y con el estómago desatrampado por los estragos de la comida de la noche anterior, quisimos compartir una noche más con nuestro compañero “EL CHILENO”, que regresaba a casa al día siguiente, pero para nuestra sorpresa, saliendo casi las 9:00 p.m., no teníamos llave del carro, se la habían llevado por equivocación. ¿A quién se le ocurre llevarse una llave de un carro, por equivocación, sin tener auto?. Yo estaba a punto de sentarme en una esquinita a  llorar y dormirme en media calle mientras traían la llave, estilo pelaita de la calle., llorando "QUIERO A MI MAMA". Por suerte, llego rápido y en taxi, lo cual es difícil de creer para cómo están las cosas en Panamá. 

Digo eso no iba a pararnos de comer,  en mi oficina me he encontrado con un par de gente que lleva GORDOS dentro.

Arrancamos a comer algo DISQUE rápido y en la vía a casa, nos encontramos con más compañeros de trabajo, quienes traían peores caras que nosotros. Tanto fue el cansancio que en la mesa todo el mundo hablaba pero no se entendía, la psicóloga del grupo, cantaba, nunca entendí por qué y para qué cantaba. Pienso que el cansancio la estaba sacando de onda. O sea, fue una cena que “cada loco con su tema”. 

Definitivamente uno debe buscar el desenchufarse del estrés para poder seguir al día siguiente. Tengo una teoría que para desenchufarse hay que practicar algo que le guste, para mí, es la TEORIA de las 3 C, no les explico de qué se trata, porque sería un blog nuevo. Pero les puedo adelantar que una  es COMER, y esta no sirvió, igual era gente del trabajo hablando de trabajo. La otra que es COMPRAR, no sirve, porque a esa hora todo está cerrado como para ir de shopping. 

Pero esta semana descubrí que me sirve llegar a la casa, comer algo liviano, bañarme y ponerme a leer de cualquier cosa que me aleje de buses y documentos legales.  Aunque no lo crean, amo mi trabajo.

¿Y a ti que te ayuda a desenchufarte para el día siguiente?

FELIZ SEMANA LABORAL.