sábado, 2 de julio de 2011

Una mujer feliz

Después de una semana dura, con mucho trabajo pero con la satisfacción del trabajo realizado, he tenido el mejor sábado en meses, hasta años podría decir. Me siento feliz, he descubierto que al ser mujer soltera y algo independiente, ser feliz es fácil. Creo que hoy me he re-encontrado, me siento una persona dichosa porque puedo ser feliz tan fácil y sin necesidad de mucho.

Hoy me desperté contenta de la nada, y aproveché para salir a hacer cosas que siempre he disfrutado y que tenía tiempo que no hacía por cansancio. Me empuje a salir aunque estuviera cascada, la gorda italiana tenía ganas de aprovecharse de mí,  pero mantuvimos la estabilidad sana llegando a disfrutar cada hora del día.

Las cosas que siempre he disfrutado las sigo disfrutando y me hacen feliz. Comencé por darle gracias a mi Sagrado Corazón de Jesús por permitirme tener salud, un trabajo que me gusta, amistades cariñosas, una familia unida y sin dejar lo material por fuera, el facultarme  para comprar un carro que siempre quise tener. Le di gracias porque soy fausta con todo lo que me regala a diario.

Tengo una teoría, no hay nada más relajante que comprar, comprar, y comprar. Y eso hice hoy, empecé por la Arrocha a comprar todos esos productos que siempre me han gustado y por cansancio deje de comprar, abandonándome, aproveché cada minuto en la Arrocha, viendo, oliendo, percibiendo lo que disfruto, lo que quiero  y lo que necesito. Salí con esa sonrisa de Colgate de ricura, tratando de meter el cartuchón en el "Mini prestado", pero sin mover un centímetro de sonrisa. 

Luego me di la vuelta por mi Disney personal, fui a Exedra, que a pesar de que tengo un Kindle, no pude evitar que se me acelerará el corazón con tantos libros, me los quería llevar todos, tenía que tocarlos, es una sensación de adicción tan especial, que tuve que comprar. No les puedo explicar, el embelesamiento que padezco al entrar a una librería. Salí con cara de felicidad, mi satisfacción de retirarme con una bolsa enorme de libros, empujándola para que entrará al MINI.

Me fui a casa con mucho menos plata pero contenta.  Y procedí  a hacer algo que me encanta, COCINAR, algo que tenía tiempo que no hacía, aunque es una de mis pasiones mas grandes. Recordé nuevamente que estoy viva y que tengo esa gorda italiana adentro con exquisito paladar que me ayuda a cocinar cosas ricas.

Satisfecha de una mañana tan especial, me fui a consentir mas, a darme un masaje en ALTAVITA, con dos amigas de trabajo, de donde salí en una nube, pero mi sonrisa Colgate fue sustituida, como dice mi compañera de trabajo, por una cara de "PONQUE" (en colombiano, cara de pastel). 

Para terminar mi tarde, salió la gorda italiana solicitando, a gritos, comida italiana, estilo del restaurante DOLCE VITA, que fue uno de mis restaurantes favoritos, cerró hace mucho. Así que agarré para ADAGIO, donde me comí una rica pasta y cerré con broche de oro, una salchicha de chocolate, con el baile especial de niña "rico, rico, rico, mmmmmm".

Pienso terminar mi día leyendo, creo que he realizado todo lo que me gusta y me llena. Qué fácil es ser una mujer feliz.

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