El viernes fui a la tienda de NIKE y de solo ver la ropa, las zapatillas y las medias, salió la flaca con nostalgia, le dieron ganas de ir a correr.
Es increíble, cuando yo corría unos short pants para correr costaban entre $30-$40 ahora solo cuestan entre $15-$18, las zapatillas han evolucionado que no pesan ni una pluma. Definitivamente que hacer ejercicios cada día es más fácil. Pero para mí cada día es mas díficil, gracias a la operación de rodilla, al peso que gané, a los cartílagos que no tengo y a la edad. Aunque me duela debo reconocer que la edad es un factor importante en todo esto.
Pero dejando la nostalgia, decidí el lunes empezar a caminar como una manera de demostrarle a la flaca que todavía puede hacer lo suyo. Jaaaaaaaaaaa, el cuerpo si es traicionero y olvidadizo...joooooo.
El primer día fui al Parque Omar y la vueltecita me sacó un excelente humor y una sonrisa COLGATE, me sentía bien, pero a las pocas horas empezó la rodilla a hincharse, a doler y el remordimiento de conciencia a calentar.
Dos horas mas tarde me estaba empezando a doler hasta el pelo...Segundo día decido no forzar la rodilla y voy a la Cinta Costera, descubrí que tenía músculos que no tenía idea que existían. O sea, me duele todo, incluyendo uñas y pelo.
Digo que el cuerpo es traicionero porque me recuerda, con cada paso que doy, que me excedí en tiempo de descanso, en no hacer ejercicios...Qué díficil es empezar de vuelta, pero tendrá que ser otro reto en mi camino porque la flaca al parecer está haciendo de las suyas y está totalmente decidida a correr de vuelta. Será un camino largo pero seguro, a mi velocidad y sin imposiciones ajenas.
La edad y el peso joden, pero la edad la bota. Ahora mismo sé que para quemar una manzana, mi metabolismo se demora el doble que hace 10 años. Huelo la comida y me engordo, aparte que también me la meto, porque como dice mi jefe, "LA COMIDA QUE NO ME GUSTA ES LA POQUITA".
En realidad tengo una pelea constante con la flaca y la gorda italiana, pero soy feliz, porque la flaca saca endorfinas que te hacen ver el día con fruición, pero la gorda italiana saca placer con cada bocado. Aunque hoy llegue a la casa gateando del cansancio y de los dolores musculares, estoy totalmente FAUSTA. Sin desesperarme sacaré provecho al reto porque las endorfinas valen la pena.
Hoy la gorda italiana está antojada de un rico helado cremoso pero se tendrá que conformar con un yogurt sin grasa y sin azúcar, de esos que hacen para engañar el cerebro. Pero creanme que mi cerebro sabe perfectamente que se trata de un engaño.
El que persevera alcanza. Los mantendré informados.
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