martes, 27 de diciembre de 2011

Una Navidad Diferente

Esta Navidad fue algo diferente para mí por muchas razones, debo admitir que no la sentí. Creo que mucho se debe al ajetreo que existía en la calle, los tranques, y la desesperación de la gente, aunque yo había salido de mis compras en noviembre, sentí el malestar de la gente, su deseperación.

Otra de las razones, que creo, motivó mi indiferencia en esta Navidad es que  mi hermana Erica y mi sobrino Ricardo no vinieron a pasarla a Panamá, como es costumbre. Hicieron falta, la familia estaba incompleta.

Los arreglos navideños de la casa se pusieron tarde por el stress y elevación que mi mamá mantiene como rutina diaria. Sin  contar que la jefa de mi casa no había comprado regalos ni se le veía esa emoción por hacerlo.

En mi oficina tuvimos cinco fiestas diferentes, en mi casa hubo tres fiestas pre navideñas, sin contar las demás actividades que se realizaron fuera de mi casa o mejor dicho las otras invitaciones que se dieron.

El viernes 23 de diciembre eran las 11 p.m. y estaba con mi mamá haciendo super mercado, fuimos al Rey y el 99 y no había nada de lo que buscábamos pero terminamos haciendo compras necesarias para el diario de la casa. Nuevamente probamos la arrebatiña de la gente, sin contar con los precios y la lentitud y pereza de las cajeras.

Ese mismo día eran la 1:00 a.m. y yo estaba preparando el pavo, créanme el día sábado 24 yo estaba exhausta, muerta, me dolía el pelo, las uñas y mi cuerpo  no reaccionaba a los mandatos de mi cerebro. Estaba totalmente lenta y me era muy difícil mantener los ojos abiertos.

Cuando llegué a la casa, después de hacer mis mandados sabatinos, encontré a mi mamá en un estado nervioso porque le hacía falta regalos y no había terminado con algunas cosas de la cena. Lo cual saco el Grinch en mí.

Me deprimió que una de mis fiestas favoritas es la Navidad, pero sentía que en mi casa, en la calle, en el trabajo y en los diferentes comercios que visité, la gente no estaba entendiendo el significado del nacimiento de Jesús.

La gente compraba por comprar, no se sentía el ánimo religioso de la fiesta, y mucho menos se sentía la paz, esperanza y amor que se debe sentir con el cumpleaños de Jesús. La Navidad panameña se vio empañada por las riñas entre pandillas, por los tranques, por los amigos de lo ajeno, por los altos precios de la comida y el consumismo.

No perdamos el espíritu de la Navidad, no debemos dejarnos llevar por las presiones políticas existentes, ni las propagandas, ni del consumismo. No es comprar por comprar, esta fiesta tiene otro significado, no debe ser excusa para estresarse por el regalo o por la cena ostentosa, debemos preocuparnos por mantener nuestra espiritualidad, nuestra Fe, el amor de nuestros corazones, es una fiesta familiar donde se celebra el nacimiento de nuestro Salvador.

Logré encontrar dentro de mi corazón esa llamita de felicidad con mis sobrinos, aparte que esta fiesta es de ellos. No hay nada mas bonito que ver sus sonrisas y juegos en familia.

Les deseo que el niño Dios los colme de muchas Bendiciones, que sus corazones siempre exploten de amor, que la Fe siempre brote de ustedes hacia sus hogares, contagiando a la familia y que ustedes vivan llenos de esperanza. Dios es amor y ha nacido nuestro Salvador. ¡Feliz Navidad.!

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